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jueves, 18 de noviembre de 2010

Io Retornatto


He decido desempolvar el escritorio vacío. Cambiar la tinta de mi pluma, ya seca de tanto tiempo sin usar y cambiar las hojas ya amarillentas. Me propuse volver a mi habitual vicio, el de escribí compulsivamente sin pensar. Y no se porque hice esta metáfora estúpida de las hojas y la tinta, si ya hace rato que no las uso.

Suenan excusas antes los clamores de mis inquilinos, acerca de porque no los alimente con prosa. El tiempo, la fatiga y el cansancio suenan apenas tibias. El hecho es que he abandonado la escritura, y esta se niega ahora a jugar conmigo. Ya no la encuentro en los habituales juegos de plaza, ni en las esquinas nocturnas de mi barrio. Apenas un gato pidiendo por comida, ocupa su lugar. Se ha ofendido parece, y no creo que quiera verme.

Intento sin embargo revivir su espíritu, esbozando algún mamarracho que suene bonito o por lo menos me genere un breve orgasmo. La realidad me devuelve palabras muertas abrazadas por mí, con el único fin de salir de la letanía Me asusta pensar que no volveré a jugar con mis amigas. Ya he dicho que algunas se fueron y otras murieron. En la soledad de del ignorante, el que supo y se olvido, del estúpido, clamo porque vuelvan.

Al principio solo serán palabras y escritos que pude recopilar en una búsqueda aparte. Podría decir que estuve en parajes exóticos y tierras lejanas. Pero no, dicho camino lo hice en la comodidad de mi casa, ya que sabia que las musas no entienden de retiros espirituales.

Por tal fin abro nuevamente este espacio, acondicionado para que las palabras vuelvan a esta casa. Oscura y húmeda, pero al final muy acogedora.

Imagen: Publicada en http://susurrosdecandiles.blogspot.com/2009/05/el-sillon-vacio.html

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