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jueves, 11 de febrero de 2010

Mi padre, yo (en un divan 8mm parte II)



Es así. Los días que tengo terapia me movilizan. Anteriormente dije que mis terapias era como ir a una sala de proyección, donde mi vida es una película, y mi psicólogo una especie de edito que me sugería escenas. Y tomo esas sugerencias como algo revelador, y salgo de la sala tramando nuevas situación de forma de que encajen.

La última sesión no fue la excepción. Venia pensando, en cómo encarar la parte de la película (perdón…hecho reales) por el cual mis viejos aparentemente “están noviando”. Cosa que no me molestaría, de no ser por los múltiples vaivenes que tiene esa novela. Que todavía no me animo a divulgar. De cualquier modo exponiendo mis planteos…

Yo: (pensando que música tengo que agregar en la cortina de los títulos) En fin, licenciado, la verdad para decirlo fácil y rápido, no tengo ni la mas puta gana de que vuelvan. No quiero más quilombos como los que viví hace un año. Quiero abrirme, quiero saber donde está parado.
Licenciado R.: (mirando un punto inexistente, poniendo su mejor cara de análisis) ¿Y vos le dijiste todo esto a ellos? ¿Saben que te rompe las pelotas ese vaivén? Es decir, si te preocupa, siéntate un día y conversalo. Expone tus dudas al respecto, y sobre todo, aclara que esta desprolijidad en los sucesos, también te afecta a vos.
Yo: (viendo como el equipo de aire desparrama el ilusorio viento por la habitación). Si tendría que hablarlo con ellos. De mi madre mas o menos se su postura. Mi padre, bueno, me cuesta hablar con el. Tengo miedo. Tengo miedo que nos peleemos feo, de decir cosas que acaben con la relación con el. Si le digo lo que pienso termina mal.
Licenciado R.: (tomando su agua saborizada, acentuando el hecho de ser un profesional moderno). En definitiva acá nunca te escuche hablar de tu papa. En realidad cuando empezó todo esto, vos lo encaraste y le contaste tu verdad y mal que mal, le dijiste lo que pensabas. Ahora las palabras son otras, el tema es otro. Pero igual en cierto punto, tenes que encararlo y hablar con el. Sino indefectiblemente va a terminar por saltarle la térmica.

La sesión termina y yo me dirijo a la facultad, a estudiar para un final. En el camino me imagino esa escena, con sus variantes. Veo un padre lloroso, pidiéndome que lo perdone. Veo un giro brusco del volante, por la ira comprimida después de mucho silencio. Veo las consecuencias. Trato de ordenar el guión y de enfocarme en el estudio.

La reunión de estudio no fue lo que esperaba. Muy corta, y no llegue a ver todos los temas que tenia. En fin al menos pude entender algo y me sentí después de mucho tiempo como un chico estudioso. Mis épocas del secundario resonaban a lo lejos me veía Como era hace siete años cuando egrese y estaba lleno de esperanzas. Y de bríos. Y recuerdo a mi padre diciéndome...”Lo técnico es lo tuyo, vos tenes que jugarte por el arte, ahí sos un genio”. Siempre fui muy obstinado.

Suena el teléfono. Mi viejo. Quedamos en que me pasa a buscar. La cámara se enciende y empieza a girar la escena. Me aparto de la realidad, quiero que el protagonista tome su sitio. Quiero abstraerme de todo y quedarme detrás de escena. Ser impoluto a todo sentimiento.

Noche. Las Heras y Azcuenaga. Padre pasa unos minutos retrasado, per ocon aviso. Me da tiempo a ultimar el discurso que tengo preparado. Se que vo ya terminar improvisando, pero no por eso tengo que ser desprolijo.

Subo al auto, disparo a quemarropa

Yo: ¿qué pasa con mama? Se ven, se pelean… ¿qué onda?
El: (Mirando adelante). Jeje, sabia que en algún momento me ibas a putear por algo de esto. ¡Me estas retando como si fueras mi viejo!

Y por un momento me convierto en un hombre canoso, de barba rala, con ojos azules cansado, mirando a un niño que agarra el volante y me sonríe y después suelta una carcajada graciosa.

Yo: No te estoy cagando a pedos, simplemente quiero saber a donde va todo esto. Vos te fuiste, volvistes, te volviste a ir, volviste a aparecer. Aparte de mama, a mi también me jode, toda esta…desprolijidad. Quizás podrían planificar un poco que hacer.
El: Acá es imposible. Planificar. Uno va haciendo lo que siente, como puede y tratando de no lastimar a nadie. Yo te comprendo, pero lamentablemente…vas a tener que tener(me) paciencia.

Y soy paciente. Soy un hijo que espera que el padre le termine el barrilete, para irlo a remontar al parque. Pero el barrilete no se termina, o el padre nunca puede ir al parque. El barrilete se vuelve apenas un esqueleto de cañas mal atado.

Vuelvo al auto, a la avenida, a las luces fugaces que zig zagean alrededor nuestro. En otra ocasión mi padre hubiera insultado a esas luces. Hoy no es la ocasión. Por la radio Pasan a Caroline Loeb con su tema C'est la ouate (esta en esta pagina).

Paresseuse
Par essence elle est paresseuse
Est-ce vraiment la paresse
Ou trop de quoi ou qu'est-ce...
Apparemment elle est heureuse
C'est la plus heureuse des paresseuses

Y por un momento hay silencio. No hay pelea, apenas si hay un atisbos de recuerdos. Llegando al puente del riachuelo, deja un instante de ver la carretera, me mira como padre y me dice.

El: En definitiva lo que te quiero decir es que uno hace lo que siente y como le sale. Y es un consejo para vos. Vos podes hacer lo que sientas ganas. Ganas de escribir de dibujar. No importa si te retrasas o volves a empezar, si es lo que queres no pierdas tiempo.

De toutes les matières C'est la ouate qu'elle préfère Passive, elle est pensive En négligé de soie C'est la ouate De toutes les matières C'est la ouate qu'elle préfère Passive, elle est pensive En négligé de soie C'est la ouate.

Y soy un hijo que escucha los consejos de su padre, quizás cansado de tanto vivir, de tanto errar por el mundo y equivocarse tanto. Y mas que nada soy un hombre que lucha por salir de su celda, por ser libre, y agarrar miles de pinturas y dibujar otro mundo otra realidad…

El: En definitiva, cuando uno es joven no piensa en esto, piensa mas en otras cosas, y por eso te comprendo. Si pudiera tener 24 años con al experiencia que tengo ahora…Ojala! Pero la realidad es que uno de viejo se achancha, y empieza a ver otras cosas o de otra forma.

Y ahora soy el compañero de mi padre, ese adolescente que me mira con ganas de explroar el mundo y perderse en una isla del norte de Brasil, tal era su sueño. Y veo también mis sueños que latentes todavía, me reclaman, como un mendigo un poco de pan.

Elle déchire les pages de tous les dictionnaires
Elle n'a que quelques mots à son vocabulaire
Amour par terre et somnifères
En d'autres mots elle se laisse faire

Llegamos a casa. Me despide. Se ofrece a escucharme otra vez. Le digo Adios, yo y los otros personajes que iban dentro del auto con nosotros.

Es que cuando tengo estas conversaciones con mi viejo, nunca somos dos. Siempre somos otras gentes, u otros tiempos.

Ilustracion: Disponible en http://es.123rf.com/photo_3173852.html

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