Con el plumero en mano, me decidí una vez mas en abrir la puerta de este espacio. La buhardilla acogedora de musas y Neiras por igual se encuentra ahora vacía, salvo por alguna araña aletargada, cansada de sacar el polvo de su tela.
Y es que en verdad repasando las fotos y los manuscritos que se dejaron desparramados por aquí me doy cuenta de que nunca los pude haber escrito. Fue otra persona, o tal vez fue otro tiempo. Aquel que haya dejado los versos que se encuentran en este rincón oscuro era un disparatado bufón de corte, que buscaba siempre los versos mas escandalosos y siempre se ufanaba de cometer errores de ortografía. No reconozco en él algún rasgo que me devuelva el espejo y sin embargo...
No es la humedad del ambiente, eso siempre estuvo. También ese dejo de hollín a olor antiguo que se colaba en los textos de vez en cuando. Simplemente es que la silla es ocupada por un plebeyo, un forastero de este cuarto. Los cadáveres de cera desparramados parecieran lanzarme miradas acusadoras.
Elijo hoy ser refugiado de lo moderno. En tiempos de redes sociales, instantaneidad y liquidez me siento cómodo recluido en pequeño cuarto rodeado de paginas amarillentas, esperando que mi te con Tía María este listo.
Aquí estaré, de vez en cuando. Con la merienda preparada y la luz de la tarde colándose por los huecos de la madera. No se alarme sin embargo si no le abro. La soledad es a la primera que estoy esperando.
No es la humedad del ambiente, eso siempre estuvo. También ese dejo de hollín a olor antiguo que se colaba en los textos de vez en cuando. Simplemente es que la silla es ocupada por un plebeyo, un forastero de este cuarto. Los cadáveres de cera desparramados parecieran lanzarme miradas acusadoras.
Elijo hoy ser refugiado de lo moderno. En tiempos de redes sociales, instantaneidad y liquidez me siento cómodo recluido en pequeño cuarto rodeado de paginas amarillentas, esperando que mi te con Tía María este listo.
Aquí estaré, de vez en cuando. Con la merienda preparada y la luz de la tarde colándose por los huecos de la madera. No se alarme sin embargo si no le abro. La soledad es a la primera que estoy esperando.

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