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viernes, 12 de julio de 2019

Entre Cistole y Diastole


Es raro verme a estas horas ultimamente. Uno parece estúpido agazapado entre arbustos que empiezan a sentir la helada de la noche sosteniendo inútilmente una vieja red atrapa mariposas. Debo admitir que fue difícil encontrar un sitio adecuado ya que en el deambular cíclico de los últimos años, caímos en un lugar de poco verde y mucho gris. Unos brotes que asoman desafiantes entre las baldosas se convirtieron en mi escondite de cacería por esta noche.

Admito que estoy falto de practica. Ni la melodía de corazones bombeantes me hace mejorar mi concentración. Soy un engranaje ruinoso, oxidado, al que se le olvido girar. Me siento un extraño, un impostor tomando el recreo de otra persona. Ni rezos ni música sacra pueden torcerme en estas divagaciones. En un lago de piedra y cemento estoy, estúpido tratando de cazar la palabra justa sin la carnada correcta.

Y en esta vigilia de invierno se replantea uno porque decidió volver al juego. ¿Porque dispone uno retomar una causa ya olvidada en vez de envolverse en una manta frente a una pantalla viendo una serie hasta que la luz se me cuele entre las rendijas de la sala? Desde que abandoné este hábito malogrado de trasnochar para autoflagelarse en rima, tendí a materializar los hechos que me rodeaban. Cedí en lo onírico, para tratar de que se me vea como un buen esposo, un profesional honorable. Y en lo mas desafiante, un Padre. Actividades tales no se correspondían con los sueños de un niño eterno que se deleitaba en un jardín abandonado en las noches calurosas de verano. Por lo tanto tuve que dejarlo ir. Para  convertirme en esposo, profesional y Padre. Permití que las canas se quedasen a vivir en mi barba, que mi gato no me hablara (salvo cuando exige comida mi gato no me dirige palabra) y que me llamen señor. Comprendo ahora que el niño al que deje ir nunca va a volver a pesar de los esfuerzo que uno haga., de estar sentado en una fría noche de Julio en el único arbusto de todo San Martin esperando que aparezca.

Quizás lo único que no haya cambiado es que el frió me motiva, me acelera. La oscilante tensión en los músculos al sentir la brisa escarchada me devuelve al estadio primigenio, donde todo comienza. Y quizás sea este un nuevo comienzo dentro de un universo de infinitos comienzos. Como el bombear de un corazón cósmico que entre sístole y diástole nos regala la creación.

Probablemente sea un impostor. No me congraciaré con las viejas palabras, eso es seguro. Empezaré con pequeños gateos, para ganar confianza. De aquí a un tiempo podré volver a caminar, sentirme seguro de mis movimientos. Progresivamente y si mejora mi pronosticó podré volver a extender mis alas. Volver a volar

Fuente de Gif: https://ashokbhaimbbs.blogspot.com/2017/08/symptoms-of-heart-disease-and.html

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